Construimos Relevo para resolver un problema propio.
No arrancamos queriendo construir un software. Arrancamos necesitando resolver una pregunta simple que no teníamos forma de responder: ¿quién tiene este paquete, ahora mismo?
Cómo empezó
Relevo no arrancó como un producto. Arrancó como un problema sin resolver adentro de una transportadora chica: había que saber, en cualquier momento del día, quién tenía físicamente cada paquete — y no había una respuesta simple. Las planillas se desactualizaban apenas alguien salía a la calle, los mensajes se perdían entre repartidores, y la única forma de saber “¿dónde está mi envío?” era llamar y esperar que alguien se acordara.
Así que lo construimos puertas adentro: un sistema que obligara a que cada cambio de manos quedara registrado — recolección, depósito, última milla, entrega — sin depender de la memoria de nadie. No fue un plan de negocio desde el día uno. Fue resolver algo que nos frenaba a nosotros mismos, todos los días.
Con el tiempo, ese sistema interno dejó de ser solo una herramienta y se convirtió en la forma en que esa operación funciona hasta hoy — cada paquete, cada estado, cada responsable, trazable de punta a punta. Y ahí apareció la pregunta obvia: si esto nos resolvió un problema real, ¿por qué no ofrecérselo a otras transportadoras que están exactamente en el mismo lugar en el que estábamos nosotros?
Así nace Relevo como marca — no como una apuesta abstracta, sino como algo que ya funciona todos los días, con paquetes reales, en una operación real.
Quién está detrás
Detrás de Relevo hay un equipo que está para ti. Cualquier cosa que surja —una duda, un error, un ajuste puntual— la resolvemos nosotros mismos, de forma directa y rápida, no a través de un ticket que se pierde en una cola. Elegimos ser un equipo chico justamente para poder trabajar así: cerca, disponibles, con la disposición de resolver lo que haga falta. Puedes contar con nosotros.
EscríbenosCómo pensamos el producto
Tres ideas que no negociamos, aunque a veces sean el camino más largo.
Trazabilidad real, no promesas
Cada estado que se muestra en el sistema viene de un evento registrado de verdad, en el momento en que pasó — no de una estimación.
Cadena de custodia sin agujeros
Si un paquete cambia de manos, alguien lo escaneó. Si nadie lo escaneó, el sistema no lo da por hecho.
Cada operación, su propio mundo
Multiempresa desde el diseño: los datos de una transportadora nunca se mezclan ni son visibles para otra.
Tus datos, separados de verdad
No te pedimos que confíes en una promesa: así es como está armado por debajo.
Aislamiento a nivel de base de datos
No es solo una regla de la aplicación: cada consulta a la base de datos está filtrada por políticas de seguridad a nivel de fila (Row Level Security), por transportadora.
Autenticación gestionada, no casera
El login corre sobre Supabase Auth: las contraseñas nunca se guardan en texto plano, y las claves de API se guardan hasheadas.
Conexiones cifradas de punta a punta
Toda la comunicación entre tu navegador y el servidor viaja sobre HTTPS/TLS.
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